sábado, 10 de agosto de 2013

... que aun en la desgracia, tiene hombres

No debe mostrarse aislado el ejemplo de Espartero en la gloriosa Navidad del 36; que unido a otros ejemplos y memorias de aquel caudillo, resplandece con mayor claridad y nos permite conocer toda la grandeza de los hombres que fueron. Antes de la liberación de Bilbao, los suministros del ejército andaban como Dios quería. El Gobierno pedía victorias para darse tono, ¡victorias a soldados descalzos y hambrientos! Todo el mando de Córdoba fue una continua lamentación por esta incuria. No fue más dichoso Espartero, y en su afán de emprender vivamente las operaciones, ardiendo en coraje, atento a su decoro y a la moral de sus tropas, resolvió el conflicto de un modo elemental, casi inocente. Sin duda por ser del orden familiar, no se ha perpetuado en letras de oro, sobre mármoles, la carta que con tal motivo escribió a su mujer, la bonísima, hermosa y sin par Jacinta Sicilia. Decía entre otras cosas: «Empeña tu palabra, la mía, la de los amigos; empeña tus alhajas y hasta el piano; reúne todo el dinero que puedas, y mándamelo en oro». Tan diligente anduvo la dama, que con el mismo mensajero portador de la carta remitió a su esposo mil onzas. El General dio de comer a sus soldados, y a los pocos días, postrado en cama con mal de la vejiga, y viendo a sus queridas tropas en el grande aprieto del Monte Cabras y Monte San Pablo, salta del lecho, con una temperatura glacial, y hace lo que se ha visto... Desgraciada era entonces España; pero tenía hombres.

Luchana, capítulo XL, Benito Pérez Galdós

viernes, 9 de agosto de 2013

La triste historia de nuestro país ...

No tardaron los absolutistas en desbandarse por la vertiente Norte. Iniciado el abandono del fuerte, los de acá pusieron en la cúspide sus manos, luego sus rodillas. El ejército de Isabel dio por fin en ella la furibunda patada que estremeció y quebrantó para siempre el inseguro reino de Carlos V. Serían las cinco cuando el caballo de Espartero tocaba el himno con su vigorosa pezuña sobre el suelo de la plaza de armas del fuerte. El noble animal no podía sofocar con sus relinchos la gritería de los soldados, ebrios de gozo. El ejército que tal hazaña consumó era un gran ejército; mas para que luciera en toda su grandeza el santo ardor patriótico y el militar orgullo que le inflamaban, era necesario que tuviese caudillos que supieran cogerle de un brazo y llevarle a las cumbres estratégicas, que simbolizan las altas cimas de la gloria. Sin tales pastores, no puede haber rebaños tales. Pastoreaba las tropas cristinas, en aquella noche terrible, un soldado de corazón grande, que supo infundirles el sentimiento del deber, la convicción de que sacrificando sus vidas mortales salvarían lo inmortal de la patria, el honor histórico de las banderas. El tiempo, en vez de amenguar la talla de aquellas figuras, las agiganta cada día, y hoy las vemos subir, no tanto quizás por lo que ellas crecen como por lo que nos achicamos nosotros; y aún lloramos un poquito, ya con todo el siglo dentro del cuerpo, viendo que gérmenes tan hermosos no hayan fructificado más que en el campo de la guerra civil. Creíamos que aquello era el aprendizaje para empresas de superior magnitud... Pero no era sino precocidad infantil, de las que luego salen fallidas, dándonos tras el muchachón de extremado vigor cerebral, hombres raquíticos y sin seso.


Luchana, capítulo XXXIX, Benito Pérez Galdós

jueves, 8 de agosto de 2013

Review - Luchana (Benito Pérez Galdós)

Bien. Por fin un título entretenido, dinámico, con evolución, profundidad, ritmo, historia. Nunca da la sensación de relleno ni aburre sino que siempre te está aportando algo nuevo. Es reseñable además el tono épico con que baña las gestas patrióticas, toda una muestra del cariño que sentía hacia este país. Muy recomendable. Puntuación: 6

miércoles, 7 de agosto de 2013

y que se joda el arte

Todo lo preguntaba, y todo lo retenía en su prodigiosa memoria. «¿Te gusta este comercio?» le preguntaba Martín, que buscaba la manera de echarle una flor, sin poder conseguirlo: tales eran su timidez y respeto. Y ella respondía: «Las cosas feas se vuelven bonitas cuando vamos aprendiendo a ver en ellas la utilidad. Esto que parece tan feo, va dejando de serlo a medida que entendemos para qué sirve. Mira tú: yo me he criado entre piedras preciosas. ¡Como que he jugado con ellas! ¿Pues creerás tú que ese comercio nunca me hizo gracia?».


Luchana capítulo XXI, Benito Pérez Galdós

martes, 6 de agosto de 2013

XCOM Enemy Unknown (PC) -Análisis-

Los que empezamos a tener algunas tablas en esto de los videojuegos ya sabemos que cuando se anuncia el videojuego de una película lo mejor es huir lo más rápidamente posible, y esto mismo viene ocurriendo con las revisiones de clásicos que tan en boga están últimamente con todo el chollo de las ediciones HD y la falta general de inspiración. Afortunadamente podemos decir que este no es el caso: XCOM es más juegazo aún de lo que fueron los originales.
 

Comencemos primero por analizar el juego en sí y a continuación lo compararemos con los originales. XCOM es un juego de estrategia por turnos que consta de dos partes diferenciadas. Por un lado tenemos la gestión de la base, que te permite mejorar tus estadísticas de investigación y fabricación de elementos, así como la gestión de los ingresos, representados por el apoyo de los países. Si el pánico cunde, se retirarán del consejo y tu financiación caerá. Si la situación se va controlando, entonces dispondrás de recursos para mejorar el equipo de tus soldados, su entrenamiento, habilidades y demás. Nada nuevo en este género pero sencilla e intuitiva, además de aportar este extra de gestión que permite descansar entre misiones. Por otro lado tenemos el combate y esto se merece un punto y aparte.


El combate consiste en mover un escuadrón por diferentes escenarios hasta acabar con toda la presencia alienígena. Cada miembro del escuadrón tendrá la posibilidad de mover y disparar, lanzar granada, ponerse a cubierto o en guardia, opciones que se amplían considerablemente a medida que van aumentando de nivel o consiguiendo mejor equipamiento. Solo verás lo que ve tu escuadrón y al terminar tu turno moverá el enemigo. La IA, en nivel normal es decente, llevando a cabo diversas estrategias interesantes, aunque es se comenta que es mejor en nivel difícil, nivel que no he probado. Y no lo he hecho porque este juego no perdona el error: si un soldado muere, muere para siempre. Esta es la grandeza de XCOM, que sabes que, aunque vayas a una misión de relleno, para ganar algo de tiempo, siempre, siempre, en cualquier esquina, puede ocurrir algo que destroce uno de tus mejores francotiradores, que rompa tu línea, y que convierta esa misión intrascendente en el punto de inflexión que te haga reiniciar todo el juego. Porque sí señores, en XCOM puedes perder. Pero perder de verdad, de quedarse sin recursos o soldados para continuar. Aquí no te van a llevar de la mano, así que prepárate.


Profundizando en todo esto es cierto que siempre puedes cargar una partida anterior, pero para eso existe un modo que nos lo impide. Lo importante es darse cuenta de que la idea es ofrecerte un tipo de jugabilidad muy especial, casi olvidado, dejarte que te familiarices con las mecánicas en el nivel normal, y después comenzar con el nivel difícil. Ahí es donde está la chicha del título. ¿Dispuesto a aceptar el reto? Entonces no te defraudará en absoluto, y tendrás juego para rato.


Echando la vida atrás y comparando con anteriores juegos, hay que reconocer que sobresale en todos los aspectos. Si jugaste a los anteriores entonces te aseguro que no te arrepentirás. TIene toda la magia de aquellos juegos, sobre todo aquella dificultad despiadada, pero con un lavado de cara interesante, así como un manejo sobresaliente y unos escenarios muy muy cuidados, llenos de detalles, y prácticamente destruibles en su totalidad. Esto unido a las opciones estratégicas de desarrollos de personajes hace que todo aquel sabor siga estando muy presente.


A pesar de ser un juego que ha gustado mucho y que lo hace casi todo bien, también hay que reconocerle los errores. Por un lado los gráficos están bien pero a estas alturas creo que se debe de exprimir un poco más la máquina, así como la música, que es inexistente. Por otro lado falla en la personalización de los personajes. Es cierto que se pueden evolucionar de diferentes maneras, pero no hay nada más allá, y dos soldados con las mismas habilidades se desempeñarán igual en el campo de batalla. Ya que se puede cambiar el aspecto físico y los nombres de cada uno,habría estado bien modificaciones aleatorias en estadísticas básicas, de forma que tuvieras un extra que te empujara a nombrar y empatizar más con soldados que, hoy por hoy, no son más que clónicos unos de otros por mucho que les cambies el peinado.


En definitiva, XCOM es un grandísimo juego que rescata un tipo de jugabilidad que ya se echaba de menos y, lo que es más importante, no hace ninguna concesión a la dificultad casualizada que tanto se lleva hoy día. Nos atacan y tú estás al mando. Puedes ganar o puedes perder. Todo depende de tu habilidad. ¿Estás dispuesto a aceptar un reto como los de antes? Entonces no lo dudes: XCOM, juegazo.


NOTA: aunque es un gran juego, el mejor de su género sin lugar a dudas, hay que reconocer que no está a la altura técnica de otros títulos, con lo que al compararse con los demás, ha de quedar por detrás. De todas formas leer la nota con cierta distancia, pues es el mejor juego que hay si buscas este género. Si echas de menos esta jugabilidad, este es tu título. Recomendadísimo.

Puntuación: 6.5

viernes, 2 de agosto de 2013

Maldita juventud...

-Eso, usted lo verá... Mire, hijo, cuando el destino nos pone al pie de un árbol de buena sombra, cargado de fruto, y nos dice: «siéntate y come», es locura desobedecerle y lanzarse en busca de esos otros árboles fantásticos, estériles, que en vez de raíces tienen patas... y corren... Yo desobedecí a mi destino, y por aquella desobediencia no he tenido paz en mi larga vida. Créalo: donde no hay raíces, no hay paz. Ea, doblemos la hoja.
-Doblémosla. Un momento, D. Beltrán... ¿Y no volvió usted a ver a Napoleón?


Luchana, capítulo XII, Benito Pérez Galdós

jueves, 1 de agosto de 2013

Review - De Oñate a La Granja (Benito Pérez Galdós)

Regular: siendo mejor que el anterior no deja de ser un libro que no termina de enganchar. Hay más acción, más movimiento, más sentido en las cosas. Sin duda cambiar el escenario al País Vasco ayuda, pues le da una frescura que no tenía el anterior. Da esperanza frente al resto de libros que continuan. Puntuación: 4.5