jueves, 14 de noviembre de 2013

Filosofía pura

Después que tú te cases, yo, si fuera Dios, mandaría que no hubiera más casamientos, y aboliría los hombres, ¿qué te parece?... Pero ahora caigo en que no puede ser: los hombres son necesarios, porque ellos son el mal, y si no existiera el mal no habría libre albedrío, y sin libre albedrío no tendríamos virtud. Si el hombre nos faltara, no podríamos purificarnos abominando del amor, apeteciendo la soledad y la penitencia; creo yo que si el hombre no existiera amaríamos menos a Dios... Ya ves, ya ves, chico, qué sabia me estoy volviendo. Me admiro a mí misma, y a veces, de tanto como sé, me dan ganas de darme coscorrones en el cráneo, y de arrancarme un par de mechoncitos…


Los Ayacuchos, capítulo XIV, Benito Pérez Galdós

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Review - Montes de Oca (Benito Pérez Galdós)

Regular. Simplón relato de la insurreción de Montes de Oca enmarcado en los devaneos del coronel Ibero. Se trata de mantener la carga emocional y mostrar la lucha interna fruto del choque entre principios morales y realidad, resultando en un batiburrillo que a duras penas alcanza a amenizar. Extraño paréntesis a la historia general que no termina de convencer. Puntuación 4

martes, 12 de noviembre de 2013

Cuánto daño ha hecho el coqueteo...

En cuanto a la frialdad de mi segunda carta, la explicaré por una de esas tonterías que hacemos las mujeres, engañadas del falso arte de amor que hemos aprendido en los libros. Se me puso entre ceja y ceja que debía emplear el jueguecito del desdén con el desdén, y ya ve usted qué mal me salió el meterme en tales dibujos. Escribí la carta fría, creyendo que él la contestaría con otra muy fogosa; la carta de él no pareció... creí que no quería más cuentas conmigo. Lo que padecí en largos meses, después de aquella fecha, sólo Dios puede saberlo... Aprendí entonces que en los casos graves de la vida, los disimulos y las comedias no traen nada bueno, y que siempre debemos proceder con rectitud, expresando lo que pensamos, y no desfigurando con artificios de mujeres vanas la verdad que sale de nuestro corazón.


Los Ayacuchos, capítulo X, Benito Pérez Galdós

lunes, 11 de noviembre de 2013

Cuánto daño han hecho los ideales...

Era, en suma, D. Manuel Montes de Oca representación viva de la poesía política, arte que ha tenido existencia lozana en esta tierra de caballeros, mayormente en la época primera de nuestra renovación política y social. Desde que se introdujo la novedad de que todos los ciudadanos metieran su cucharada en la cosa pública, empezaron a manifestarse los varios elementos que componían la raza; y si vinieron al gobierno los hombres de temperamento peleón y los militares de fortuna; si entraron los abogados y tratadistas con todos los enredos de su saber forense y su prurito de reglamentación, no podían faltar los trovadores, que se traían un ideal de la ciencia gubernativa, derivado, más que de la realidad, de los manantiales literarios. Más de cuatro poetas o trovadores hemos tenido en la vida pública de este siglo de probaturas; que ellos son fruta espléndida, abundantísima, de uno de los seculares árboles del terruño español, y gran daño han producido anegando las ideas en la onda sentimental que derramaron sobre algunas generaciones. El pobrecito Montes de Oca, por ser de los primeros y haberle tocado la desdicha de venir con su lira en una época tumultuosa y candente, fue víctima del error gravísimo de querer dar solución a los problemas de gobierno por la pura emoción; pagó con su vida su desconocimiento de la realidad; merece una piedad profunda, porque era espejo de caballeros y el más convencido y leal de los poetas políticos. Otros que vinieron después han perecido ahogados en su propia inspiración.


Montes de Oca, capítulo XXIII, Benito Pérez Galdós

viernes, 8 de noviembre de 2013

Que si quieres arroz

Paréceme que no revela conocimiento de la humanidad el atribuir cualidades tan contradictorias a los que en uno y otro bando luchan por sus ideas, ni el suponer que éstos son ángeles y aquéllos demonios, que los de acá proceden por estímulos honrados y todo lo que piensan y hacen es la misma perfección, mientras los de allá no imaginan ni ejecutan nada que no sea perverso, criminal y desatinado. Con semejante criterio no lograremos fundar aquí sólidas instituciones, ni con tal manera de combatir se puede ir más que a la continua guerra civil, al desorden y a la barbarie.

Los Ayacuchos, capítulo IX, Benito Pérez Galdós

jueves, 7 de noviembre de 2013

Erre que erre

. ¡Qué delicioso país, y qué historia tan divertida la que aquella edad a las plumas de las venideras ofrecía! Toda ella podría escribirse con el mismo cuajarón de sangre por tinta, y con la misma astilla de las rotas lanzas. El drama comenzaba a perder su interés, por la repetición de los mismos lances y escenas. Las tiradas de prosa poética, y el amaneramiento trágico ya no hacía temblar a nadie; el abuso de las aventuras heroicas llevaba rápidamente al país a una degeneración epiléptica, y lo que antes creíamos sacrificio por los ideales, no era más que instinto de suicidio y monomanía de la muerte.

Montes de Oca, capítulo XXIII, Benito Pérez Galdós

lunes, 4 de noviembre de 2013

Uncharted 3 (PS3) -Análisis-

La saga Uncharted es el buque insignia de Playstation 3, una franquicia exclusiva que representa todo lo que Sony puede ofrecer en esta generación, así como el más rotundo éxito de la consola en todo su ciclo de vida. Prácticamente todo poseedor de una ps3, salvo cuatro perdidos que sólo juegan al fifa, ha jugado a alguno de estos juegos, y la gran mayoría de estos hemos acabado amando la saga y esperábamos su cierre con ansiedad. La expectativa era inmensa, y va siendo hora de comprobar qué tal ha ido (dos años después).
 

No os voy a engañar: es algo personal. La saga Uncharted para mí constituye lo máximo a lo que han llegado las consolas en esta generación a nivel de experiencia. Es una saga que te ofrece una aventura muy entretenida, amable, fresca, diferente y, sobre todo, mágica. No hay obra maestra mayor que el final de la segunda parte, por no decir el juego entero, una auténtica obra perfecta que te hace partícipe de esas aventuras de acción familiar que tanto disfrutamos hace ya décadas, sin tanto fuego artificial, tanta explosión y tanta violencia gratuita. Uncharted es un amigo que se va colando a medida que crece en intensidad hasta llegar a un final tan memorable que no tiene nada que envidiar a ninguna película del género. Es una obra redonda en todos los aspectos y el único juego que recomiendo sin paliativos a cualquier persona para comprender que los videojuegos ya no son los matamarcianos que la opinión pública se cree. Como comprenderéis entonces, las expectativas para esta tercera parte estaban tan altas que pocos creíamos que pudieran cumplirse, y para justificar mi opinión me gustaría desmenuzar lo máximo posible cada apartado para que se comprenda mejor lo que se siente tras finiquitar este título.


Gráficamente es el mejor de la saga sin lugar a dudas. Se puede discutir que las localizaciones eran más atractivas en otros juegos, pero lo que no admite réplica es que este juego es uno de los máximos de la generación. A nivel de detalle, de animaciones y de calidad de texturas es insuperable. A nivel de escenarios también incluye variantes jugables que si bien no se explotan en su totalidad, sí que aportan algo de sal al desarrollo. Hablo del fuego, de la arena y del agua. Es tremendo lo que se puede hacer con escenarios flotantes donde todo está en movimiento y creo que no hay nada ni parecido en esta generación. Las cinemáticas, la captura de movimiento, los paisajes….perfecto, no hay discusión.


Sonoramente no hay demasiada variedad: las mismas melodías con quizá algún arreglo nuevo, con toques más “arábicos” y poco más. No soy ningún experto pero me ha parecido lo mismo, nada nuevo, y viendo lo bien que le sentaba este aspecto al anterior, es justo reconocer que aquí también gana la tercera parte.


Y a nivel de oferta jugable también he notado una cierta mejoría. Parece que hubo algunos problemas con un nuevo sistema de apuntado, pero cuando yo jugué ya estaba implantado el anterior, con lo que no puedo usarlo como pretexto. El sistema de coberturas tiene algún fallo, nada grave, y la oferta de armas es básicamente la misma. También existen fases de vehículos, existen fases de infiltración, de persecución, y, como novedad, alguna fase más de “paseo” que bajan el ritmo y le dan un toque más personal. Las novedades aparecen con entes “vivos” como el fuego o las arañas, y pequeñas físicas como la arena o el agua. A nivel general me parece que es sobresaliente y ligerísimamente mejor que en la anterior entrega, con lo que no hay quejas.


Tenemos por tanto que en los aspectos más técnicos este juego sobrepasa al anterior pero ¿y qué pasa con el resto? ¿cumple? Ahí es donde viene el principal problema: no está a la altura. Es difícil de explicar pero la realidad es que la opinión es prácticamente unánime: le falta ese puntillo. Ha pasado un mes desde que lo terminé, sacando todos los trofeos salvo el del cooperativo (que tengo que pagar y paso) y he tenido tiempo para digerirlo y meditar sobre él y hay cosas que fallan.


Para empezar la acción está demasiado fragmentada. En otros juegos todo es una única entidad, una continuación que cambia progresivamente o al menos con un contexto claro. Aquí no se ve ese cambio, sino que aparecen cuatro zonas bien diferenciadas, pero luego no sabes muy bien cómo has pasado de una a otra o, al menos, lo haces de forma más abrupta; y sí, me refiero a toda la fase de los barcos, que es maravillosa pero no cuela. Esta fragmentación hace que no termines de empatizar con la acción, que no te sientas dentro de una gran aventura sino más bien de un conjunto de DLCs técnicamente soberbios o de una película de efectos especiales magnífica pero poco más.


Para continuar no existen esos personajes tan característicos de otras entregas, con esas personalidades tan pronunciadas. Nathan sigue estando aunque un poco más difuso con tanto flashback; el viejo está para no estar; los villanos son insulsos como pocos; Noe es ignorada y Elena bueno, cumple aunque le falta ese puntillo que tenía en la segunda y que hacía ese final tan memorable. La sangría se hace mayor cuando se juega a otros como, por ejemplo Farcry3, que son toda una lección de villano con personalidad y que hasta te jode cuando mueren, no como estos.


Y para finalizar hay que admitir que no se alcanza ese clímax de otras entregas. En la segunda parte lo que impresionaba era partir de un robo de una cosita en un museo y acabar sobreviviendo por los pelos a la más épica de las aventuras recorriendo medio mundo y luchando contra un ejército entero. Aquí se ven cuatro piratas, siete señores en traje y algunos militares más. Las fases no escalan como en versiones anteriores, las ciudades perdidas y los acertijos no son tan magníficos como en el segundo. Por poner un ejemplo, la ciudad nepalí y la ciudad secreta se quedan a años luz en magnificencia que el pueblo del desierto y la ciudad oculta de las arenas. Y por esto va ocurriendo que se suceden las fases pero no se crece en intensidad, sino que desfilan una tras otra, sin saber muy bien si queda mucho o poco, y terminando en el peor enemigo final de la saga, en una lucha que no era digna ni de la primera fase del primer uncharted. No hay epicidad y por eso no se puede comparar el éxtasis victorioso cuando terminabas de cruzar el puente que se derrumba en el final del dos, al tedio simplón de la misma escena en el tres. Terminas sin saber muy bien si alegrarte porque por fín ha terminado o si sorprenderte porque ha llegado de sopetón.


Esto último es lo más triste de todo. Uncharted dos fué un final apoteósico, donde no sabías si aplaudir, sonreir o llorar de emoción. Fue la culminación perfecta a una aventura redonda digna de ser revivida multitud de veces, como aquellas películas de acción de nuestra infancia. Uncharted 3 es superior en todas las facetas pero falla en la más importante, en esa epicidad, esa capacidad de sobrecogerte y darte una historia para recordar. Lo que hace es enseñarte cosas preciosas pero sin más, sin ese alma, sin ese espíritu, sin esa sensación de haber vivido algo mágico y único. Y es una lástima, de verdad, y me duele admitirlo pero es así: Uncharted tres es un cascarón de oro y diamantes medio vacío. Es como una modelo hueca, preciosa y perfecta pero que a medida que la disfrutas vas viendo que no llega, que no puede darte todo lo que necesitas más allá de lo técnico; y que acabas dejando sin renegar, porque has disfrutado, pero sabiendo que no pasará a la historia como lo que fue la anterior.

en definitiva: no os confundais, Uncharted 3 es un gran juego, uno de los mejores que hay en ps3, pero que ha de compararse con otras ofertas similares y ahí hay que decir que las hay mejores. Y cuando la alternativa superior es la segunda parte, entonces escuece. Jugadlo, merece la pena, pero sabed que si vivísteis la segunda parte como yo, entonces esto no es lo que queríais. Aun con todo, un gran juego. Puntuación: 7.3